Escritos Personales

Comportamiento irresponsable de la sociedad peruana durante la pandemia: Reflejo Cultural

Escribe:

Yarilenka Benites

18/10/2021

Las enfermedades son tan antiguas como el ser humano sedentario [1]. La distribución urbana de hoy en día hace imposible la desaparición de las patologías, pero los avances científicos han permitido que algunas de ellas, como la poliomielitis y la viruela, hayan sido controladas. Sin embargo, así como se desarrollan tratamientos y vacunas para ciertas enfermedades, aparecen otras que nos sumen en la más oscura incertidumbre. Actualmente, el mundo aún afronta los rebrotes, las pérdidas humanas y económicas causadas por el SARS-CoV-2. En nuestro país, los datos del MINSA indican que se han sumado un promedio de 2.18 millones de contagiados y se han documentado 199 mil fallecidos desde el inicio de la pandemia [2]. Para frenar el contagio, se implementaron cuarentenas tanto en nuestro país como en diferentes naciones a nivel global. La disciplina para afrontarla era crucial y su cumplimiento auguraba un excelente panorama. Sin embargo, lo único visible fue el peor de los defectos del ‘típico peruano’: la desobediencia y la criollada. Esto no solo empeoró la crisis de salud, sino que permitió que se generara un aumento de 6.7 millones de desempleados, lo cual provocó que la tasa de informalidad ascendiera de 75% a 90% [3]. En este sentido defenderé mi postura presentada en la siguiente tesis: el comportamiento irresponsable de la sociedad peruana durante la pandemia es el resultado de la cultura individualista, la burocracia y la corrupción.

En primer lugar, la cultura peruana se basa en el individualismo, lo que propicia la justificación constante de la transgresión a las normas. Nuestra identidad se viene desarrollando a lo largo de la historia; y parte de ello es la importancia que le damos al concepto de sociedad. Durante el imperio del Tahuantinsuyo, no existía la propiedad privada; todo lo que se producía en el territorio se distribuía entre los nobles, el ejército, los pobladores y los almacenes designados para tiempos de escasez. Por lo tanto, la sociedad era un gran ayllu o familia, en la que se compartían todos los recursos y tareas; la sociedad, como una sola, sostenía el imperio [4]. Sin embargo, a raíz de la colonización, se sometió a la población a la violencia y la discriminación. En ese momento la oligarquía española logró posicionarse como la cúspide de la pirámide organizacional, mientras que las poblaciones autóctonas peruanas estaban bajo las órdenes de la corona. Posteriormente, ocurrió el mestizaje y gran parte de nuestros ancestros fueron eliminados por la esclavitud y las enfermedades europeas. Un buen día ocurrió la Proclamación de Independencia, pero las comunidades andinas seguían siendo subyugadas. En respuesta a esta historia de marginación, surge el individualismo de la comunidad andina frente a los gobernantes. Además, como resultado de ello, se generaron las migraciones hacia las ciudades más desarrolladas, en gran medida, impulsadas por las consecuencias negativas de la Reforma Agraria de Velasco [5]. Los migrantes buscaban oportunidades de trabajo, bienestar individual y progreso. Para ello se apartaban de sus comunas y se centraban en su desarrollo personal. Sin embargo, en las ciudades como Lima, ellos eran excluidos del orden social, y condenados a vivir en los pueblos jóvenes y en las zonas llamadas marginales. En ese momento surgió una sinergia entre la criollada aristocrática remanente en los gobiernos y la informalidad a la que se condenó al poblador andino migrante. Esta sinergía generó la primera forma de individualismo peruano. Este evoluciona hasta el individualismo moderno que conocemos hoy en día, que partió de la migración y marginalidad, para ser alimentado por el consumismo y la privatización de los gobiernos neoliberales, como menciona la historiadora y socióloga María Isabel Remy [5]. En síntesis, nuestra cultura peruana es esencial e históricamente individualista gracias a todos los sucesos históricos que lograron diluir paulatinamente nuestras comunidades andinas hasta convertirlas en unidades que persiguen sus propias metas y buscan su bienestar, sin importar el de los demás. Esto se ha visto reflejado durante la pandemia mediante la desobediencia por propósitos tan banales como la recreación en fiestas privadas, fiestas familiares o las pichanguitas con amigos, los cuales son focos de propagación del virus.

En segundo lugar, el Perú es un país que cuenta con una burocracia ineficiente que es parte fundamental de las instituciones nacionales, la misma que dificulta el cumplimiento de la ley y de las normas. Según la RAE, algunas acepciones de la palabra son: “Organización regulada por normas que establecen un orden racional para distribuir y gestionar los asuntos que le son propios” y “Administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas” [6]. Etimológicamente, significa conjunto de servidores públicos; sin embargo, la población peruana relaciona esta palabra con ineficiencia y documentación excesiva. Referente a ello, el Perú destaca entre los 8 países con la peor burocracia a nivel mundial, según el ranking WEF 2015 [7]. Lamentablemente, la burocracia en el país permite crear más puestos a través de los cuales deben pasar las solicitudes de cualquier índole en el sector público, para ser aprobadas o tomadas en cuenta. Estos puestos, generalmente, son creados como parte de una cadena de favores políticos, y se suelen componer por personas que no tienen convicción de servir a la población. En palabras de Luis Peredo, docente de la escuela de posgrado de USIL, esta realidad, a la larga, genera desconfianza en las instituciones públicas por parte de la población y se hace insostenible en el tiempo [8]. Este virus político se ha extendido en esta época de pandemia, aumentando el déficit de atención en los hospitales de los niveles de gobierno regional, provincial y distrital. Además han generado trabas para las ayudas sociales en materia de implementos de salud [9] y [10]. Con todo esto en mente, a la gente se le hace más fácil pensar en formas de violar la ley, que acatarla. La burocracia se ha encargado de elevar el nivel de dificultad en la toma de decisiones durante la pandemia; lo que ha ocasionado que, en este contexto, se pierdan vidas.

En tercer lugar, como respuesta a la desatención estatal a los ciudadanos, aparece la corrupción; la misma que se desarrolla en contextos diversos: desde la cotidianidad hasta las altas esferas. Como resultado de la colonización, se han podido recopilar datos de corrupción de la época: compra de puestos de virreyes a la corona española, sobreexplotación laboral a los indígenas para pagar por los altos cargos, malversación de fondos comunes, etc. Al igual que el individualismo, la corrupción es una conducta que se ha fomentado a lo largo de la historia. Sin embargo, también hay ciertos hechos históricos que demuestran que el abuso de poder en cargos para poder obtener beneficios propios fue una preocupación incluso para los filósofos griegos. Por ejemplo, en el libro La República de Platón, se menciona la historia de Giges, quien al encontrar un anillo que le permitía volverse invisible comenzó a robar. Entonces, la cuestión que se generaba en el momento, es si esta actitud antiética es intrínseca a la cualidad de humano [11]. Sin embargo, los estudios de International Transparency que se han desarrollado en los últimos años, muestran que el aumento en los niveles de educación, reducen el impacto de la corrupción en los Estados. Y claramente, existe un componente cultural que minimiza la denuncia y promueve, más bien, su impunidad. Desde la dictadura de Fujimori, en la que se priorizó el restablecimiento económico liberal y consumista, estableciendo las bases de la superficialidad y el perdón de aquellas autoridades que roban, pero hacen obra. Esta tolerancia a la corrupción ha dañado terriblemente al Sector Salud durante esta pandemia, mostrando lo de siempre pero a nivel superlativo: el desabastecimiento de oxígeno originado por un monopolio comercial extranjero promovido por la corrupción a nivel de gobierno central; la inflación de los precios de material de bioseguridad para los hospitales, lo cual fue generado por la corrupción de Gobiernos Regionales y municipalidades; el cobro excesivo de las clínicas, que ofrecen servicio Premium solo a quienes tienen dinero de sobra para pagar; hasta la corrupción cotidiana a nivel micro en el que los hospitales negocian con familias para vender cupos para camas UCI, como si la vida se pudiese subastar.

En conclusión, las malas conductas que han mostrado los peruanos durante la cuarentena se deben a tres problemas culturales que se han venido dando de manera histórica: el individualismo que tuvo sus raíces en el clasismo y ha evolucionado con la cultura del consumismo; la burocracia, que influye en la mala percepción del Estado y motiva a la búsqueda de formas de desacatarla; y la corrupción, producto de una cultura de impunidad que premia el éxito económico individual sin importar los medios por los cuales se ha obtenido. Estos tres factores han mostrado lo peor del Perú como sociedad, porque mientras el personal de primera línea arriesgaba su vida en la batalla frente al enemigo invisible, la gente asistía a fiestas, reuniones familiares, playas, y espacios de ocio, en los que, como una cachetada, se desobedecía a la autoridad. Nosotros sabemos que lo correcto es seguir las recomendaciones al pie de la letra, pero sobre ello están nuestras ganas de hacer nuestra voluntad, sin importar las consecuencias. Lástima que viveza y la criollada típicas del peruano promedio, esta vez, hayan generado dolor y muerte.

Referencias bibliográficas

  1. BBC News Mundo. (2016). En qué momento de la historia empezamos a enfermarnos - BBC News Mundo. Consultado en: 03 de abril de 2021.
  2. MINSA. (2020). Covid 19 en el Perú - Ministerio de Salud. Consultado en: 03 de abril de 2021.
  3. Gestión. (2020). La pandemia profundiza aún más la masiva informalidad de la economía peruana. Consultado en: 03 de abril de 2021.
  4. Arróspide de la Flor, C. (1979). Perú: Identidad Nacional. Centro de Estudios para el Desarrollo y la Participación.
  5. Remy, M. (2013). Historia de las Comunidades indígenas y campesinas del Perú. Institutos de Estudios Peruanos. Documento de Trabajo (202).
  6. Real Academia Española (2001). Consultado en: 05 de abril de 2021.
  7. Sociedad Nacional de Industrias (2016). Solo 7 países en el mundo tienen peor burocracia que el Perú. Consultado en: 05 de abril de 2021.
  8. Pintado, L. (2021). La burocracia en el Perú ¿Por qué es una de las peores del mundo? Consultado en: 05 de abril de 2021.
  9. RCRPeru. (2020). Responsabilizan a burocracia del MINSA y a regiones por desatención a hospitales y personal de salud. Consultado en: 05 de abril de 2021.
  10. EL PAÍS. (2020). La burocracia estanca las ayudas sociales en medio de la pandemia en el Perú. Consultado en: 05 de abril de 2021.
  11. Vivar-Mendoza. (2020). La eterna tensión entre lo individual y lo colectivo: el caso de la corrupción en el Perú. Acta Med Peru. 2020;37(2):209-14. doi: aquí
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