Escritos Personales

No será la única vez

Escribe:

Priscila Portocarrero

02/06/2021

Esta columna nace a modo de terapia. Un ambiente de incertidumbre y desesperación es lo que se siente desde marzo 2020. Ello debido a que llegó la pandemia del COVID 19 sin un fin preciso. Desde hace ya 5 años vivimos una inestabilidad política y sumada a la crisis sanitaria, nos tocó enfrentar la vacancia del expresidente Martín Vizcarra. Esto nos trajo como consecuencia la muerte de dos estudiantes durante las marchas del 11 de noviembre y a Francisco Sagasti como presidente del país. Asimismo, las elecciones del pasado 11 de abril nos dejaron un escenario electoral complicado ya que ahora se tendrá que elegir por el quien “menos” se pensó en la primera vuelta o por una candidata que podría demostrar que la tercera es la vencida. Todo esto pareciera que fuesen suficientes razones para estresarnos, pero la lista continúa con los retos de la virtualidad, desempleos, falta de camas UCI, el distanciamiento social, entre muchos otros aspectos. El punto es que no es la primera vez que un país atraviesa episodios difíciles en su historia. No es la primera vez en que la tenemos difícil por un periodo extendido de tiempo (llevamos ya más de un año así) ni tampoco será la última. Nuestra historia está llena de generaciones completas que pasaron por épocas crueles. Muchas de ellas lograron superar la mayoría de adversidades y otras siguen luchando en todo el mundo. La nuestra no será la excepción.

Debo advertir que no pretendo comparar conflictos sociales, económicos, políticos ni de ninguna otra índole con esta situación en particular. No obstante, sí puedo asegurar que fueron momentos en los que las personas sintieron temor y perdían la esperanza al igual que nosotros en la actualidad. Pensemos en algunos ejemplos. Todos sabemos que en los años 40 los judíos fueron víctimas del nazismo ¿Te imaginas enconderte todos los días en áticos, vivir en ellos, no ir a la escuela, no hablar para que no te escuchen y no te maten? En ese contexto, muchos terminaron en campos de concentración donde fueron separados de sus familias y desaparecidos. Solo para precisar una cifra, se estima que se les quitó la vida a entre 5 y 6 millones de judíos (El País, 2017), sin contar incluso a otras víctimas. Definitivamente, mucha gente sufrió, perdió a su familia, no obtenía justicia. Sintieron que ya no se podía disfrutar de la vida. Además, en ese proceso tuvieron que pasar varios años para regresar a ser libres y dejar de tener miedo.

Tomemos otro ejemplo, uno más cercano. Los años 80 en el Perú. Sendero era la amenaza de la época, aún expectante en la actualidad. En ese contexto, no era novedad que muchas mujeres de la sierra fuesen violadas y/o esterilizadas por el terrorismo de SL y también por el de estado. No es novedad que hubo muchos atentados terroristas en provincias y en la capital; junto a una economía que se iba a pique. Además de esos pasaron muchos otros delitos e injusticias que harían extensa esta columna. Otra vez, muchas personas perdieron a sus familias, fueron desaparecidas y hasta el día de hoy no se sabe nada de muchos. La Comisión de la Reconciliación y de la Verdad indica que el número de víctimas fatales de la violencia es de aproximadamente 69,280 personas (2003). La “tranquilidad” llegó con el fin de los 90s. Nuevamente, sintieron que ya no se podía disfrutar la vida.

Si retomamos el 2020, comenzó una pandemia que no tiene cuando acabar, perdemos familiares, nos contagiamos, pasamos experiencias traumáticas por conseguir una cama UCI u oxígeno. Además, perdemos nuestros trabajos, dejamos la universidad o el colegio, todo esto acompañado de un escenario político incierto y escandaloso. Sentimos que la vida ya no se puede disfrutar, una vez más. Sin embargo, te digo una cosa. Así como las guerras mundiales y el terrorismo, esto también se va acabar. No te puedo decir cuándo, pero se acabará. Ya pasó un año y seguimos contando el tiempo. Sé que has perdido a gente que amas, sé que el dinero no te alcanza, sé que tomar clases virtuales está siendo retador, pero lo estás haciendo. No te pido positividad, pero no desperdicies todo lo que avanzamos en este último año. Seamos sinceros, esto seguirá siendo desafiante, ¡pero saldremos de esta! En el futuro aún vendrán más retos porque como hemos visto esta no será la única vez y somos capaces de adaptarnos, encontrar alternativas y afrontar las dificultades del camino de la vida. Mientras tanto, cuidemos lo mejor que tenemos. Conservemos lo bueno que nos queda: el presente, la familia y los amigos. Tendremos posiciones políticas y pandémicas (entre ivermectina y antivacunas) pero hay un lazo más fuerte y eso es lo que nos une.

Por eso, vive un día a la vez, no ayer ni mañana. Disfruta del gran regalo que es el presente, pues dicen que de ahí viene su nombre. No decidas tu voto aún. Deja el tiempo pasar y ve qué sucede en estos días. La vacuna no vendrá rápido, solo sigue cuidándote y extremando cuidados. El truco está en vivir un día a la vez. Si todos los problemas estuvieran en nuestras manos, los resolveríamos inmediatamente. Esto no quiere decir que debemos dejar de reflexionar, de conversar y traer el tema a la mesa. Es la única manera de llegar a consensos, mejorar como ciudadanos y personas, y hacernos cargo de nuestra realidad. Pero, tampoco te olvides de disfrutar de las cosas más pequeñas de la vida cómo tomar un café, admirar una puesta del sol, abrazar a los que siguen con nosotros y muchos otros detalles “insignificantes” que antes del 2020 no valorábamos.

No pretendo convencerte de que esto eliminará tus preocupaciones, pero te ayudará a hacer de estos tiempos difíciles, un poco más llevaderos. Escribe Priscila, una ciudadana y joven expectante, preocupada y con temor, pero que no pierde la fe.

jojoRabbit-tateMovies

Altares, G. (2017). ¿Por qué hablamos de seis millones de muertos en el Holocausto? El País. https://elpais.com/politica/2017/09/13/sepa_usted/1505304165_877872.html

(2008). HATUN WILLAKUY: VERSION ABREVIADA DEL INFORME FINAL DE LA COMISION DE LA VERDAD Y RECONCILIACION (1a. ed.). LIMA: PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERU. https://www.cverdad.org.pe/ifinal/conclusiones.php

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